Prácticas docentes

Los procesos de evaluación y acreditación seguidos durante los últimos diez años han puesto de manifiesto en nuestra institución que la calidad de la enseñanza es una prioridad y que uno de los factores más influyentes en ella es la planta docente y por tanto, también, las prácticas desarrolladas por los profesores.

Respecto a las practicas se puede distinguir entre buenas y malas, con relación al desarrollo de las primeras se pueden destacar una serie de aspectos distintivos entre los cuales sobresalen el trabajo en equipo, la apertura al aprendizaje y al cambio, la responsabilidad personal y social, la retroalimentación, la producción de conocimiento, etc. En fin, hablar de prácticas deseables tiene que ver con intervenciones educativas que facilitan el desarrollo de actividades de aprendizaje en las que se logran con eficiencia los objetivos formativos previstos y también otros aprendizajes de alto valor educativo. Sin embargo es importante señalar que su desarrollo también tiene que ver con un proceso de cambio que incide en las formas de construcción del conocimiento, en la configuración de nuevos entornos de enseñanza-aprendizaje y en la transformación de la cultura escolar y docente.

Una buena práctica permite constatar el desempeño docente a través del impacto que esta tiene en el individuo como estudiante, como persona y como ciudadano.